Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores. Poema granadino del novecientos, dividido en varios jardines, con escenas de canto y baile está estructurada en tres actos que se sitúan en 1890, 1900 y 1910.
En el primero, se nos presenta la afición del tío al cultivo de las flores en un invernadero, así como el personaje de la tía y el ama, que, aunque siempre están discutiendo, comparten el amor por Rosita, la sobrina que se ha criado con ellos y que ya es una joven comprometida con su primo. Aprovechando una salida de Rosita, el sobrino (novio de Rosita) viene a anunciar a su tía que se marcha a Tucumán donde está su padre. A pesar de la separación, el primo le promete que volverá a casarse con ella, y ella, que lo esperará.
En el acto segundo, diez años después, el mundo ha cambiado, pero Rosita sigue en el mismo sitio, bordando su ajuar y esperando las cartas de su primo. La tía y el ama discuten sobre si Rosita debería olvidar a su prometido y casarse. La visitan (es día de su santo) las solteronas y las Ayolas, y se pone de manifiesto el desprecio que en la época despiertan las mujeres que se quedan solteras y el clasismo que existe. El acto termina con la llegada de una carta en la que el primo propone a Rosita casarse por poderes. El ama sigue mostrando su desacuerdo con esta situación.
En el acto tercero, el tío ya ha muerto y las mujeres deben abandonar el carmen del Albaicín donde vivían. El primo de Rosita ya se ha casado con otra y ella se ha quedado sola, ya mayor y engañada, después de tanto esperar. Durante este último acto van desalojando la casa y al final la abandonan para mudarse a otra vivienda. El carmen había sido hipotecado para pagar su ajuar. La obra termina con la misma metáfora que ha ido apareciendo en los tres actos de la rosa mutabile, roja cuando empieza el día, blanca a mitad de este y deshojada y marchita cuando llega la noche.
(FUENTE: www.universolorca.com)
OBRA DE TEATRO: https://www.youtube.com/watch?v=w_OEtfBEGIk
- La Rosa Mutabile: Es el símbolo central de la obra, una flor cultivada por el tío de Rosita. Esta rosa es roja por la mañana, se vuelve blanca a mediodía, se deshoja al anochecer. Representa la evolución de la propia Rosita: juventud radiante, madurez pálida y vejez marchita.
- El paso del tiempo y la espera: Lorca plasma de forma trágica cómo la espera inútil consume la vida. El tiempo no pasa en balde para Rosita, quien prefiere vivir en la mentira pública antes que aceptar la humillación social de la soltería.
- La crítica a la burguesía: La obra expone la mentalidad de las familias de clase media de la época, obsesionadas con el "qué dirán" y las apariencias externas, donde el único destino digno para la mujer era el matrimonio.
- Inspiración real: La trama se basa estrechamente en la historia real de Clotilde García Picossi, prima hermana de Lorca, quien vivió exactamente ese mismo desengaño amoroso con un novio que emigró a Tucumán.
- La soltería como muerte social: En la España de la época, la mujer existía socialmente solo a través del matrimonio. Quedar soltera ("quedarse para vestir santos") significaba la pérdida de propósito, respeto y autonomía.
- El matrimonio como transacción: La obra expone cómo las uniones no se basaban en el amor, sino en la conveniencia económica, el estatus social y el mantenimiento de las apariencias.
- La parálisis de la espera: Rosita es educada en la pasividad femenina. Su único deber es esperar un esposo, lo que anula su capacidad de decidir sobre su propio destino y destruye su juventud.
- La cultura de la apariencia: Lorca retrata de forma satírica un entorno obsesionado con el "qué dirán". Los personajes viven atrapados en rituales vacíos, paseos burgueses y modas importadas de París para ocultar su decadencia.
- El contraste de clases: El personaje de La Ama introduce una crítica de clase directa. Representa la voz del pueblo, la cordura pragmática y la realidad económica, contrastando con el idealismo romántico y estéril de los tíos de Rosita.
- La hipocresía del primo: El novio representa la cobardía del hombre burgués. Mantiene la promesa por correspondencia durante décadas solo por formalidad y cobardía social, sin importar el daño psicológico que causa a Rosita.
- La degradación económica y física: El paso del tiempo en los tres actos (1885 a 1910) muestra no solo el marchitamiento físico de Rosita, sino la ruina económica de la familia. El esteticismo burgués de los tíos (cultivar flores) los lleva a la quiebra.
- El drama silencioso: Lorca define la obra como "un drama de la cursilería española... sin más sangre que la que gotea de las heridas invisibles". La crítica no se apoya en la violencia física, sino en la lenta asfixia de la rutina y la esperanza.